
Hace mas de 20 años, hacia el 1970, mis abuelos con mi madre y mi tía atravesaron Córdoba, Jaén, Albacete y llegaron a la ciudad de Valencia, desde Écija, un pueblo de sevilla.
Supongo que vinieron en el coche de mi abuelo y recuerdan que el el viaje fue duro, largo y pesado. El trayecto constaría de dos días por lo menos. Mi abuela recuerda que tuvieron que pasar esa noche dentro del coche porque las carreteras eran estrechas y llenas de curvas con árboles a los lados.
Al día siguiente llegarían a Valencía, donde se quedarían anonadados de ver a tanta gente por las calles, probablemente llegarían a una pensión donde se acomodarían unos días hasta que encontraran trabajo y una vivienda.
Después de dos semanas de estancia en Valencia, mi abuelo encontró un trabajo de albañil mientras tanto mi abuela cuidaba de mi madre y mi tía, cuando no se encontraban en el colegio.
Es muy posible que mis abuelos encontraran algunas dificultades, como trasladarse a una casa mas pequeña, dejar a la familia atrás, pero mi madre no se enteraría porque tan sólo tenía cinco años.

Al llegar el mes de marzo, también se asombrarían con los petardos y hasta llegarían a sentirse como en casa. Pero al llegar el verano extrañarían a la família y tal vez conseguirían pasar las vaciones en el pueblo.
Supongo que vinieron en el coche de mi abuelo y recuerdan que el el viaje fue duro, largo y pesado. El trayecto constaría de dos días por lo menos. Mi abuela recuerda que tuvieron que pasar esa noche dentro del coche porque las carreteras eran estrechas y llenas de curvas con árboles a los lados.
Al día siguiente llegarían a Valencía, donde se quedarían anonadados de ver a tanta gente por las calles, probablemente llegarían a una pensión donde se acomodarían unos días hasta que encontraran trabajo y una vivienda.
Después de dos semanas de estancia en Valencia, mi abuelo encontró un trabajo de albañil mientras tanto mi abuela cuidaba de mi madre y mi tía, cuando no se encontraban en el colegio.
Es muy posible que mis abuelos encontraran algunas dificultades, como trasladarse a una casa mas pequeña, dejar a la familia atrás, pero mi madre no se enteraría porque tan sólo tenía cinco años.

Al llegar el mes de marzo, también se asombrarían con los petardos y hasta llegarían a sentirse como en casa. Pero al llegar el verano extrañarían a la família y tal vez conseguirían pasar las vaciones en el pueblo.
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